Ya no quedan misterios de Agatha Christie
La próxima semana se publica Agatha Christie. Los cuadernos secretos (Suma de Letras), labor de pasado a limpio, interpretación y análisis de las 72 libretas escolares, sencillas, baratas y preferiblemente de color rojo donde la Reina del Crimen, simultaneando hasta seis a la vez, tomó notas incansablemente durante décadas para sus novelas y relatos (también las empleó para apuntar horarios de tren, menús para la cena y otros asuntos más prosaicos, generando un caos para el estudioso John Curran).
El tesoro, inaccesible hasta ahora a ojos no expertos, quedó depositado tras el deceso de la escritora en Greenway House, una mansión en el condado de Devon donde solía retozar y escribir con la llegada del calorcito. Varios de sus plácidos rincones le inspiraron escenas para su proverbial afición a hacer que corriera la sangre en segundas residencias sobradas de verdísimo césped, cuberterías de plata y glorietas a la sombra. El libro supone un acceso exhaustivo y privilegiado a lo que se denomina “la cocina de un escritor”. Los fans de la que desvirgara a millones de futuros adictos al género negro pueden relamerse comprobando cómo germinaban sus ideas, planteaba sus tramas, troceaba los capítulos, perfilaba a sus personajes…; descubrir la planificación sumamente escrupulosa y el perfeccionismo detrás de cada historia, sorprenderse con la paradoja de que esta meticulosidad no estaba reñida con los tachones y la caligrafía de médico (la sombra de la dislexia la acompaña). Entre los aspectos más agradecidos de este escáner creativo, está asistir a su elección del arma homicida con especial debilidad por los medicamentos y los venenos (trabajar en u hospital la convirtió en una experta), así como a las pistas con las que engañará al lector haciéndole sentir capaz de adelantarse al detective. Al devoto que conoce hasta el último recoveco de su bibliografía le aguardan jugosas revelaciones como que Diez negritos (rebautizada Y no quedó ninguno en estos tiempos de histérica corrección política) constaba de diez personajes en su primera fase, que Muerte en el Nilo estaba destinada a ser un relato de Miss Marple o que La ratonera sufrió un severo recorte de escenas.
En el año en que se cumple el 75 aniversario de la aparición de Asesinato en el Orient Express, uno puede homenajear a la autora si dispone de entre 6.580 y 9.940 euros de cara a agenciarse un billete para la única salida anual del mítico tren que cubre la ruta original entre París y Estambul, prevista para el 27 de agosto. Otra, menos aventuresca pero mucho más económica, es leerse estos crujientes cuadernos que, al modo de las galletas de la suerte, incluyen dos relatos inéditos de Poirot.







(Barcelona, 1974). Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona. Cursó un doctorado en Literatura Comparada en la Universitat Pompeu Fabra y realizó prácticas en la revista "Quimera" y en el diario "La Vanguardia". Desde 1997 fue responsable de secciones de la revista "Qué Leer", donde además realiza entrevistas, escribe reportajes y ejerce la crítica literaria. Tiene un apartado de recomendaciones literarias en el Magazine de La Vanguardia y colabora con el suplemento "Cultura/s". Asimismo, es autor de diversos libros infantiles.

