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Unos por otros (Babelia)

09/10/2009

JACINTO ANTÓN. BABELIA

Conocimos a Bernhard Gunther en Berlín en 1936. Era en tiempos de los Juegos Olímpicos y los nazis escondían su peor basura antisemita bajo las alfombras para dar buena impresión al mundo. Un buen escenario para un detective empeñado precisamente en lo contrario: en destapar asuntos sucios. Violetas de marzo fue la primera de las novelas del extraordinario personaje del escocés Philip Kerr (Edimburgo, 1956).

Una trilogía señera, de ambientación magnífica, que recibió el título genérico de Berlín Noir y que el año pasado continuó con una excelente cuarta entrega, Unos por otros, en la que recuperamos a herr Gunther, el detective berlinés enredado en la esvástica y en asuntos de espionaje. La idea de contraponer una investigación criminal con el más grande crimen de la historia (la guerra y el genocidio de Hitler) no es nueva, ahí está por ejemplo La hora estelar de los asesinos, de Pável Kohout, quizá la obra maestra de esa interesantísima ramificación de la novela negra —llamémosla negra-Feldgrau— en la que figuran La noche de los generales, de Hans Hellmut Kirst, las novelas de Ben Pastor protagonizadas por el oficial alemán Martin Bora o estupendos títulos recientes como Berlín 1945 o El buen alemán. Pero Kerr ha conseguido insertar como nadie el clima y los caracteres del relato de detectives clásico en la insanidad moral del nazismo y sus ruinas (las pesquisas de Gunther continúan hasta adentrarse en la guerra fría). Si en anteriores casos vimos al mujeriego, encallecido y cínico —pero íntegro— detective berlinés cruzar su camino con los de serpientes como Heydrich, Goering y Himmler (Kerr muestra un conocimiento excelente de los siniestros vericuetos de los servicios de seguridad del Reich, o del viejo callejero de Berlín, Viena y Munich), en Unos por otros es Eichmann el nazi de referencia. Gunther le acompaña en su histórico viaje a Israel en 1937, donde nuestro hombre establecerá unos contactos cuya importancia se desvelará a lo largo de la novela. Ésta salta enseguida a 1949, cuando encontramos a Gunther regentando el hotel de su suegro en Dachau. Un hotel poco concurrido como es lógico.

Una serie de acontecimientos meterán de cabeza al detective en una abominable conjura en la que están involucrados antiguos médicos de las SS y agentes de la CIA. Boquiabiertos, seguiremos sus encuentros con Odessa, los escuadrones judíos cazanazis del Nakam, los viejos camaradas de la Gestapo y mujeres guapas de bonito trasero. Kerr engancha: no se lo pierdan.

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