“Reykjavik-Rotterdam”: Islandia antes del volcán y después de la bancarrota (El diario Vasco)
EL DIARIO VASCO
El maestro islandés de la novela negra, Arnaldur Indridason, firma el guión de “Reykjavik-Rotterdam”
El maestro islandés de la novela negra, Arnaldur Indridason, firma el guión de “Reykjavik-Rotterdam”, una película de Óskar Jónasson que muestra “cómo los tiempos de crisis crean una injusticia social que fomenta las actividades ilegales”, explica a Efe su protagonista, Baltasar Kormákur.
El cine islandés produce cinco películas al año, por eso es todo un mérito que este fin de semana llegue a las pantallas españolas este filme, apenas diez días después de que el mundo entero haya estado pendiente de las cenizas del volcán de este país, que paralizó el tráfico aéreo en toda Europa.
“En Islandia entran en erupción volcanes continuamente y eso no es noticia para nosotros. Lo que pasa es que Europa nunca fue consciente de esto hasta que sus cenizas afectaron al continente”, explica Kormákur, actor también conocido por su labor de director en “101 Reykjavik”, una comedia desenfadada en la que trabajó con Victoria Abril.
“Reykjavik-Rotterdam”, por el contrario, es una película muy oscura, tanto en su tensión dramática como en su humor, y habla del verdadero problema islandés: la crisis económica.
“Desde que se produjo la bancarrota en mi país, las cosas han cambiado mucho y nos hemos convertido en un país más aislado si cabe”, explica el actor y cineasta. “La gente busca la manera de no pagar impuestos, hay muchas protestas en la calle…”, añade.
Así, el filme con Abril -a la que define como “una loca en el buen sentido”- retrataba un divertido y enriquecedor intercambio cultural, ahora el filme se centra en el dramatismo que acompaña otro intercambio muy distinto: el tráfico ilegal de alcohol entre Países Bajos e Islandia.
El personaje de Kormákur recurre a esta actividad agobiado por su difícil situación económica y jaleado por un viejo amigo que fue, a su vez, amante de su mujer.
“En los años ochenta, el Gobierno prohibió el consumo de cerveza en Islandia: Podías beber vodka pero no cerveza, era un poco ridículo”, asegura.
Luego, “como la gente bebía mucho, se subieron los impuestos y consumir alcohol se convirtió en algo muy caro. La única bebida que se podía beber era algo asqueroso llamado Black Death, un licor que Tarantino saca en sus películas”, asegura.
Y así, el tráfico se convirtió en algo habitual y en “una ilegalidad no tan mal vista como el tráfico de drogas”, explica Kormátur.
Lo ilícito de sus labores acaba, no obstante, enmarañando todo su entorno familiar y amistoso hasta desembocar en una trama que, de puro trágica, bordea la comicidad. “Dicen que para vivir en una isla como la nuestra necesitas mucho humor negro”, sentencia.
Kormákur, que también asume la producción de este filme, se encargará del “remake” americano de “Reykjavik-Rotterdam”, que cambiará las dos ciudades europeas por Nueva Orleans y Panamá.









