Razones para un asesinato – crónica de BCNegra miércoles 8 de febrero
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Se mata por hambre o por amor. Esta es la opinión de Marco Malvaldi. Y algo de razón debe de tener cuando su compañero de mesa, el escritor Maurizio de Giovanni le da la razón. Ambos son los herederos de una estirpe en la que se encuentra como pater familias el sacrosanto Camillieri.
Nadie al verlos podría decir que estos dos hombres se dedican a asesinar en sus ratos libres. Aunque sea de un modo figurado. Bromean entre ellos y se ríen con el público que abarrota la sala. Son como el convidado chistoso de un bautizo. Desgranan anécdotas y comentarios y sus palabras son como sus novelas: aparentemente triviales.
Porque detrás de tanta broma y tanta risa, lo que tanto Marco como Maurizio explican es muy serio. Hablan de la tradición, esa palabra tan latina y tan suya. Y en su sentido antiguo, la traditio de sus mayores, nos entregan las pistas que han convertido sus novelas en best-sellers y sus comisarios: Ricciardi y Fusco dos detectives que no tendrían nada que envidiar al mismo Sherlock Holmes.
“Todas las tradiciones tienen un sentido. Si las novelas de Agatha Christie son todavía vigentes es porque nos resulta fácil reconocer un determinado tipo de personajes, de actitudes”, explica Malvaldi. Giovanni añade que es cierto, “pero que hay que evitar ciertos tópicos”. Es por ello que sus libros son un catálogo de personajes excéntricos cuyo comportamiento resulta difícil de explicar. Malvaldi en cambio se inspira en lo que le rodea. Y es por ello que uno de los personajes es clavado a su abuelo. “Mi abuelo tenía un problema. Era la persona más sincera que he conocido nunca. Decía exactamente lo que pensaba. Y eso le trajo muchos problemas. Como con la prometida de mi hermano, que llevaba un piercing en la nariz lo que le hacía parecer del género bovino”.
El tiempo discurre con rapidez. Las presentadoras se quitan la palabra para poder soltar preguntas como quien dispara un arma, luchando contra el reloj. Cuando el coloquio llega a su fin, una se queda siempre con ganas de más. Han hablado durante más de una hora, han esgrimido sus comentarios y aún así no sé todavía cuáles son las razones que llevan a alguien a cometer un asesinato.
En la siguiente charla, las ponentes intentarán encontrar la respuesta. Es por ello que nadie se mueve. Las sillas continúan igual de ocupadas. La gente abarrota los rincones y los huecos de las paredes. El calor humano, el vaho que emitimos por nuestra boca, templa la sala.
Son mujeres, las tres: Maruja Torres, Teresa Solana y Claudia Piñeiro. Tienen como misión discutir si los ricos matan igual que los pobres.
Para Maruja Torres, la respuesta es evidente. “Los ricos siempre matan, aunque no lo hagan por hambre”. En eso le da la razón la argentina Claudia Piñeiro: “los ricos matan por mantener un estatus social”. Pero Teresa Solana no lo ve tan claro, para ella los ricos tienen todas las necesidades cubiertas, no necesitan asesinar. Los tipos de delitos que cometen son de otra índole, como estafas, por ejemplo.
Las tres, igual que los italianos, parece que respondieran a una consigna secreta de los organizadores. Bromean sobre las cosas serias y arrancan risotadas del público. Maruja Torres opina que alguien que se deja un tampón sanguinolento en un cuarto de baño, es alguien que podría matar sin problemas. Y el público secunda el comentario con una risa general. “Cuando uno tiene que comunicar cosas importantes, tiene que hacerlo con ligereza”, explica Maruja.
Pero volvemos al principio. Ya no queremos saber lo que mueve a un hombre a apretar un gatillo o empuñar un puñal, sino o que lleva a un escritor a matar en el papel.
Y Teresa Solana, autora del libro Negras Tormentas, nos da– por fin– la respuesta que todos intuíamos pero que todavía nadie nos había dado. Se aclara la garganta, sonríe con picardía y dice: “ es que matar es muy divertido”.








