Millar, más allá de los cánones
Margaret Millar es un clásico del género, pero nunca escribía según los cánones tradicionales, a los que sí se acogía MacDonald, fiel continuador de Chandler. Sin cinismo, sin crueldad, con solidez y realismo, Millar abordó en los años cincuenta y sesenta temas entonces tan complicados como el aborto o la homosexualidad. Con esta autora descubriremos un nuevo mundo.
En Más allá hay monstruos, simplemente, estamos ante una de las grandes obras maestras del género negro: sutil, conmovedora, inteligente. Este libro era el territorio ignoto, la rúbrica que en los mapas medievales se escribía sobre territorios sin explorar o, sin más, a los que era mejor no adentrarse. Como en la propia vida de Robert Osborn. En un rancho de California, Osborn sale a buscar a su perro y nunca más se le vuelve a ver. Algunos rastros de sangre, el hallazgo de una probable arma asesina, hacen que su esposa, Devorn, crea que le han asesinado. Un año después, su madre y su mujer protagonizan un duelo frente a frente en un juicio para declarar o no legalmente muerto al ranchero desaparecido.
La madre no quiere que el juez dictamine la muerte porque está convencida de que sigue vivo y la viuda espera que lo haga para poder seguir adelante con su vida. El capataz, el policía que investigó la desaparición… van compareciendo como testigos, a la vez que se va reconstruyendo la vida de Robert Osborn y se llega a donde habría sido mejor no hacerlo. ¿Lo mataron? ¿No lo mataron? ¿Quién? ¿Por qué?
Con Más allá hay monstruos, Millar vuelve a recordarnos su maestría en la creación de personajes, la sorprendente elaboración de sus tramas y la profundidad de su mirada, más allá de los cánones.








