Maj Sjöwall y Per Wahlöö
“Desde Henning Mankell hasta Ian Rankin, la novela negra europea bebe de un único origen: Maj Sjöwall y Per Wahlöö”. Tal es el contundente diagnóstico del novelista noruego Jo Nesbø, y resultará difícil discutírselo, siendo él un notable exponente de este género, y contando como contamos con el testimonio del propio Mankell. Rememorando su lejana y casi adolescente experiencia lectora de Roseanna, la primera de las diez novelas de la serie que escribió este matrimonio, aparecida en 1965, nos dice el creador del inspector Kurt Wallander: “No sabría decir cuántas veces me han preguntado qué han significado para mí los libros de Sjöwall y Wahlöö. Creo que cualquiera que haya escrito sobre crímenes como reflejo de una realidad social ha sido inspirado, de una manera u otra, por ellos. Rompieron con las tendencias preexistentes en la novela policíaca”. En efecto, el lector de Mankell que lo sea además de Sjöwall y Wahlöö, encontrará no pocas semejanzas entre el carácter, las circunstancias y la mirada de Martin Beck, el inspector de la policía de Estocolmo que protagoniza las novelas de la pareja, y ese sombrío y depresivo Wallander que desde su puesto en la policía de la pequeña ciudad de Ystad se asoma a los abismos del alma humana y a las fallas de la sociedad sueca.
Pero nadie mejor que los propios autores para presentarnos a su héroe. Describen así Wahlöö y Sjöwall a Martin Beck:
Su matrimonio es monótono y sin contacto; la relación entre él y su mujer, Inga, se ha vuelto asfixiante y en muchos casos estridente, así que Beck procura pasar el mayor tiempo posible fuera de casa. Su relación con su hija es muy buena. Con su hijo, es muy mala. Martin fuma demasiado, come muy poco, se resfría habitualmente y sufre constantes dolores de estómago debido a su condición nerviosa. Es un buen funcionario policial que prefiere trabajar fuera, en el mundo real, antes que detrás de su escritorio en la oficina. Su relación con sus colegas de departamento es buena, pero tiene problemas con sus superiores.
Maj Sjöwall nació en 1935 en Estocolmo, y durante años trabajó como traductora, reportera y editora. En 1961 entró a colaborar en la revista Idun, donde conoció a Wahlöö. Poco después se convirtieron en pareja. Wahlöö, por su parte, había nacido en Lund en 1926, y trabajó desde muy joven como periodista de sociedad y de sucesos, comprometiéndose con posturas políticas radicales que le valieron la deportación en los años cincuenta. Ambos compartían inclinaciones políticas izquierdistas, y la afición a la escritura, campo en el que Wahlöö había debutado como novelista un par de años antes. Los dos coincidieron en el deseo de escribir una serie de novelas policíacas basadas en la sociedad sueca y desde el ámbito de un grupo de policías que les sirviera para criticar la falsa imagen bucólica del país y cómo habían podido convivir en él el socialismo y el capitalismo. Así dio comienzo la serie, que se prolongaría hasta 1975, fecha en que apareció Los terroristas. Per Wahlöö murió de cáncer ese mismo año, y Maj Sjöwall ya no quiso continuar sola la saga.
En sus narraciones, de las que quizá la más conocida sea El policía que ríe (llevada al cine por Hollywood en 1974, con dirección de Stuart Rosenberg y Walter Matthau en el papel principal), el matrimonio de novelistas retrata una Suecia oscura y gris en la que siempre hace mal tiempo, y en la que los armarios guardan feos cadáveres, vinculados a una historia parcialmente silenciada y un presente maquillado por el discurso oficial. El grupo de policías que dirige Martin Beck se enfrenta a los diferentes casos desde la paciencia y el escepticismo de quienes bien saben que las cosas, a menudo, no son lo que parecen.









