John Connolly: Pendiente de ser taxonomizado
John Connolly es un especimen pendiente de ser taxonomizado por la comunidad negra. Por muchos motivos. Para empezar los irlandeses no escriben novela negra. Él sí lo hace, pero su perímetro criminal básico queda delimitado por Maine, un estado americano en el que no hay un solo detective ejerciendo excepto su Charlie “Bird” Parker. También es una rara avis por haber introducido el terror paranormal en el género, pero deben ser los aires de Maine, ya que ahí vive y sitúa también sus libros Stephen King. Connolly acudió un día a una librería en la que Stephen King ofrecía una charla con una bolsa repleta de ejemplares para que el autor de Carrie se los firmara. Los nervios hicieron que se los tirara todos por encima. La idolatría sólo le ha hecho temblar más cuando fue a entrevistar a su colega James Lee Burke. Uno de los principales argumentos de Connolly a la hora de justificar lo grotescos que resultan muchos de sus villanos es tomar prestada la idea de Lee Burke de que una corrupción moral desaforada puede llegar a reflejarse en el físico.
En lo más alto del panteón de los dioses criminales de Connolly figura no obstante Ross MacDonald. Los primeros quince minutos del paso de Connolly ayer por el escenario de festival Bcnegra los dedicó a loar su figura. La esencia del mensaje es que su detective Parker recoge del gran maestro la lección de que hay que tomar una postura moral frente al dolor inflingido por las fuerzas del Mal, escuchar el eco de los gritos de los muertos, tender una mano a la víctima. “Todos tienen un nombre” se nos dice en un momento de la serie.
John Connolly está por taxonomizar porque ayer ofreció una clase magistral sobre cómo ponerse al público en el bolsillo equiparando a los lectores de Dan Brown con los participantes en una reunión de alcohólicos anónimos. Pero, como ya he dicho antes, hay muchos otros motivos. Porque es un mal católico que conoce bien el Antiguo Testamento, porque fue dependiente de Harrod´s; porque me ha invitado a recorrer Dublín a bordo de su Mustang; porque rechazó unirse a los Masones; porque ha hecho trizas cualquier idea preconcebida sobre los gays creando a la pareja de matones enamorados Louis y Angel, porque luce en el cuello un talismán en forma de cruz bizantina; porque no come pescado; porque si Avatar arrasa en los Oscars iniciará una huelga de hambre; porque si Stepehn Hawking descubrió que los agujeros negros son capaces de reflejar parte de la luz que absorben, él ha mostrado que hay esquirlas de luz en la maldad y tinieblas en los corazones más puros… Pero, sobre todo, sobre todo, lo que de verdad engrandece a John Connolly es que cinco años atrás tuvo el detalle de prestarme la primera temporada de la serie de televisión Deadwood y me ha perdonado que se la perdiera.







(Barcelona, 1974). Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona. Cursó un doctorado en Literatura Comparada en la Universitat Pompeu Fabra y realizó prácticas en la revista "Quimera" y en el diario "La Vanguardia". Desde 1997 fue responsable de secciones de la revista "Qué Leer", donde además realiza entrevistas, escribe reportajes y ejerce la crítica literaria. Tiene un apartado de recomendaciones literarias en el Magazine de La Vanguardia y colabora con el suplemento "Cultura/s". Asimismo, es autor de diversos libros infantiles.
Sigo tu trabajo en Qué leer desde hace tiempo. Espero que no te moleste que me haya “inspirado” en el nombre de tu blog (buenísimo) para titular mi artículo.
En este artículo en mi blog resumo como veo yo el actual panorama de la novela negra.
Espero que os guste. Un cordial saludo desde Granada.
Lo engrandece a mis ojos que venere al gran Ross Macdonald, aunque luego sus libros sean tan diferentes, y los primeros incluso mucho más cercanos a Hammett.
me encanta connolly y su detective. Su mala suerte, los fenómenos paranormales. la sensación de opresión y de negritud, no sé si se puede decir así, de sus novelas.
Soy una ferviente seguidora de Connolly, desde que cayó en mis manos un libro suyo, ya me hice adicta y siempre sigo su trayectoria; tengo todos los libros que se han publicado aquí.
En definitiva que me encanta su forma de escribir, estoy de acuerdo con lo que comentas de su trato con los gays, es encantador. Bien ya está no sigo porque sino me alargo demasiado. Grácias por tus comentarios en el blog…
Me gusta, ¡mucho!,me gusta el “prota” y me gustan tambien los personajes secundarios. Me gusta cuando roza lo sobrenatural y cuando es absolutamete terrenal.
Los personajes manifiestan una gran sensibilidad. El tratamiento que hace de los conceptos bien/mal, en principio, como absolutos, y posteriormente matizados a traves del comportamiento de los personajes, me parece estupendo