Indridason: “El tiempo, el mayor asesino de todos”
Por Úa Mattiasdottir
Esa fue la contundente afirmación de Arnaldur Indridason (1961) ayer en la tercera jornada de BCNegra al referirse a su fascinación por los efectos que el tiempo ejerce sobre todos nosotros. El autor islandés, al que se vio relajado y cómodo en su papel de entrevistado, habló de cómo los eventos del pasado nos forjan y nos hacen como somos. De hecho, la obsesión que siente el protagonista de las novelas de Indridason, el inspector Erlendur Sveinsson, por el pasado se debe a algo que le pasó en su infancia y lo marcó para siempre. La vida del inspector se detuvo en ese punto. Erlendur se pasa el día leyendo relatos sobre la gente que se extravía en tormentas de nieve, desaparecen bajo aludes, caen en grietas de glaciares… “Pero lo que le interesa no es tanto el desaparecido en sí, sino los que quedaron atrás, los que siguen esperando una respuesta a lo que ocurrió”, explicó Indridason. Los que han leído sus novelas saben que Erlendur es un policía comprensivo que siente una gran compasión por las víctimas y desea darles respuestas. Ayer, el autor explicó que quizás es así porque el inspector mismo carga con una desaparición sin respuesta alguna. Y esa falta de respuesta le lleva a fallar en su vida personal. Porque “aunque Erlendur sea un excelente policía, es un malísimo padre de familia. Es incapaz de asumir la responsabilidad de tener una familia. Cuando se divorció de su mujer, abandonó a sus hijos, se divorció de ellos y ahora es consciente de su parte de culpa en lo que ha sido de sus vidas”.
Preguntado por Xavier Moret sobre cómo es posible escribir sobre crímenes en Islandia, un país donde se cometen un máximo de dos asesinatos al año (e incluso sucede que hay años sin crímenes de sangre), Indridason confesó que era todo un reto, y que lo era especialmente porque los islandeses son un público exigente. La demanda de verosimilitud y de realismo acota el trabajo del autor que siempre tiene que plantearse si su trama resulta creíble para la gente del país, lo que descarta persecuciones policiales en coches a toda pastilla o el uso de pistolas. La policía islandesa va desarmada y hasta el año pasado no se les permitió llevar un espray irritante que pueden usar únicamente en casos extremos. Así que Indridason se describió a sí mismo como un autor muy disciplinado a la hora de satisfacer estos requisitos y decidido a basar la novela en la psicología de los personajes.
Y a pesar de todo ello Indridason cree que Islandia es un buen lugar para situar una novela negra. Tiene muchos elementos que contribuyen a crear el clima propicio: el inhóspito paisaje, la oscuridad, las condiciones climatológicas… En sus novelas el clima tiende a seguir los estados de ánimos del inspector Erlendur. Casi siempre es otoño y llueve. Y si no llueve, nieva. En las contadas ocasiones en que es verano y brilla el sol de medianoche, ese hecho hace aún más infeliz al melancólico inspector, ya que odia el sol de medianoche. Por cierto, que nos desveló que el nombre de Erlendur significa ‘extraño’, ‘extranjero’, y lo eligió por dos motivos. Por un lado, la novela negra tiene poca tradición en Islandia, así que cuando apareció la serie de Erlendur, éste era un ‘extraño’ en el marco de la literatura de la isla. Por otro lado, el inspector de policía pertenece a la generación de islandeses que, tras la primera guerra mundial emigraron desde el campo para asentarse en la ciudad de Reikiavik. La mayoría se adaptaron bien, pero algunos, como nuestro Erlendur, nunca consiguieron hacerse un lugar en la vida urbana, donde se sienten como ‘extraños’. Erlendur es una persona chapada a la antigua y las situaciones más cotidianas en el ámbito urbano se le antojan de lo más raras.
Preguntado por los autores que han influido en su vida, Indridason reconoce no haber leído los libros de Stieg Larsson ni de Henning Mankell. En cambio devoró las obras de los suecos Mai Sjövall y Per Wahlöö en la década de los setenta y los sitúa entre lo mejor de la novela policial, por su realismo social y por la descripción que hacen de la cotidianidad del trabajo del policía. Otro escritor que le ha influenciado es Ed MacBain, que también describe la banalidad de ese oficio. “No son superhéroes, simplemente son gente que hace su trabajo y que se enfrentan a problemas en su vida personal como cualquier hijo del vecino”, comentó Indridason, antes de insistir en la importancia de describir la sociedad en la que se sitúa la acción.
Para SerieNegra, el mejor momento de la charla de Indridason fue cuando una lectora le preguntó si no podía darle alguna alegría al bueno de Erlendur. El autor confesó que, cuando va por la calle, a menudo se le acercan personas con recomendaciones para que el inspector enderece su vida –en plan coaching–: cómo podría solucionar los problemas de su hija, cómo podría a una mujer y ocuparse de ella… Bueno, desengañémonos, Indridason no está abierto a sugerencias. Erlendur, pues, seguirá melancólico unos cuantos años más. Ojalá.











