El demonio con placa

Siete consejos para ir preparado a ver la adaptación cinematográfica que Michael Winterbottom ha realizado de El asesino dentro de mí de Jim Thompson:
1. Stephen King declaró sobre el autor: “Estaba chiflado. Entró corriendo en el subconsciente de América con un soplete en una mano y una pistola en la otra, chillando como un poseso”.
2. Jim Thompson, un amante de la botella y de las broncas toda su vida, acabó a la greña tanto con Stanley Kubrick (le contrató para los diálogos de Atraco perfecto) en los 50 como con Sam Peckinpah (lo reclutó como asesor en el rodaje de La huida) en los 70.
3. La nacionalidad británica juega a favor de Winterbottom. Las mejores versiones de novelas de Thompson llevan sello europeo: Coup de Torchon de Bertrand Tavernier (adaptación de 1280 almas) y Los timadores de Stephen Frears. Tavernier había leído la novela cuando se publicó por entregas en el muy intelectual Le Novel Observateur, una prueba más de la reverencia francesa por el género negro. Incomprensiblemente, sin embargo, el libro se tituló 1275 almas, llevando al director a declarar que “aquí hemos dedicado novelas enteras a hablar de lo que les ocurrió a esos cinco”. Frears contó como guionista ni más ni menos que con Donald Westlake.
4. Lou Ford es con diferencia el sheriff más brutal y sanguinario que ha dado la historia de la literatura, el mismísimo diablo con una placa patrullando por un pueblucho de Texas. Así describe cómo asesina a una prostituta: “La arrinconé contra la pared, aporreándola, y fue como machacar una calabaza. Dura y luego toda desecha”.
5. Winterbottom, cuya primera intención era filmar Disparen al pianista de David Goodis pero no encontró los derechos disponibles, se propuso rodar una versión lo más literal posible, por eso la escena del punto 4 ha provocado la estampida de las salas de más de un estómago sensible. La afición al sadomasoquismo sugerida en el libro ha sido explorada a la luz del día.
6. La verdadera naturaleza de Lou Ford quedará en cualquier caso a juicio del espectador: ¿su salvajismo hunde sus raíces en un padre que lo golpeaba y que pudo llegar a castrarlo?, ¿se trata de un asesino a sangre fía que finge ser un psicópata a la búsqueda de nuestra comprensión?, ¿todos llevamos uno como él dentro y sólo falta que las circunstancias enciendan la mecha?
7. Para los que al abandonar la sala tengan muchas preguntas por contestar sobre el malo de Lou, harán bien en considerar esta máxima de Jim Thompson: “Hay 32 maneras de escribir una historia y yo las he usado todas, pero solo hay una trama: las cosas no son lo que parecen”.






(Barcelona, 1974). Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona. Cursó un doctorado en Literatura Comparada en la Universitat Pompeu Fabra y realizó prácticas en la revista "Quimera" y en el diario "La Vanguardia". Desde 1997 fue responsable de secciones de la revista "Qué Leer", donde además realiza entrevistas, escribe reportajes y ejerce la crítica literaria. Tiene un apartado de recomendaciones literarias en el Magazine de La Vanguardia y colabora con el suplemento "Cultura/s". Asimismo, es autor de diversos libros infantiles.

