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Crónica: BCNegra llega a su fin

07/02/2011

La semana negra llega a su fin. Con la resaca del premio que se falló la tarde anterior, acudimos a las últimas charlas.
Es viernes. De nuevo en el particular escenario de la Capilla esperamos, como si fuera la cola del comedor del colegio, que nos resuelvan una de las grandes preguntas del género negro: ¿por qué se mata tanto en Suecia? La encargada de dar la respuesta a esta cuestión es una de las grandes “asesinas” del país: Mary Jungsted.
Cuando ya nos habíamos resignado a tener que utilizar los aparatos traductores, nos sorprende la voz de la autora, tan suave como se puede esperar de alguien que viene del frío, que dice que: “va a intentar defenderse en castellano”.
Lo habla perfecto, sin dudas. Su manera de construir las frases es impecable.
Se siente cómoda y se nota. En la sala nadie habla: el silencio es más denso todavía que habitualmente.
No sabe muy bien “cuando se les jodió Suecia”. Todos tenemos en la mente la imagen de un lugar pacífico y democrático y en los últimos años, “el fenómeno sueco” nos ha descubierto un país lleno de tensiones soterradas, de un pasado escabroso, de terribles secretos familiares. “Hay que tener en cuenta”, dice la autora, “que en Suecia el invierno dura la mitad del año y que es un país muy poco poblado, con apenas nueve millones de habitantes que viven muy lejos los unos de los otros, lo que hace que sí, que haya muchas cosas que se puedan ocultar”. “En Suecia todos los escritores nos conocemos y nos admiramos. Y que tenemos dos grandes precursores del género como son Maj Sjöwall y Per Wahlöö, cuyas novelas son el germen de todas las nuestras. Cuando me preguntan a qué autores suecos hay que leer, siempre los nombro a los dos. Ellos son los culpables de casi todas las muertes suecas. En las novelas, claro”.
El presentador intenta repetir la pronunciación de estos dos nombres imposibles y nosotros seguimos el movimiento de sus labios. Ha de darse por vencido. Se requieren muchos años de práctica, dice la escritora.
La última charla es el sábado, en un sitio nuevo: la biblioteca Barceloneta-La Fraternitat. Se acaba el tiempo y la fila de autores ha de dar respuesta a todas aquellas preguntas que se han quedado en el tintero: los infinitos matices que tiene el género negro. Entre ellos están Leo Coyote, Xavier B. Fernández, Vanessa Montfort, José Luís Muñoz, Eduard Pascual y Raúl Argemí. Son el escuadrón encargado de demostrar que también existe buena ficción negra nacional. Y que nuevos autores despuntan con fuerza todas las semanas.
Es casi la hora de comer y como toda fiesta que se termina, la charla es quizá de las más coloquiales. El público interviene y da la réplica a los autores. Se crea un interesante debate en torno a una idea que lleva rondándonos durante toda la semana: si la novela negra debe tener una función de crítica social o no. Y si esta función es consustancial a la propia novela. Unos opinan que la novela ante todo es ficción, otros que debe intentar trascender la mera literatura para convertirse “en algo más”.
La charla no termina cuando nos levantamos y nos marchamos de la biblioteca. Salimos en pequeños grupúsculos con posiciones y opiniones muy diferenciadas. Todo el mundo se reúne de nuevo en la librería Negra y Criminal, germen de una semana que nos ha tenido de aquí para allá todo el rato. Ya nadie discute. Hace sol y el calor parece casi primaveral y cae a plomo sobre nosotros. Con un vaso de vino tinto, negro como la sangre en la mano, brindamos por la salud del género, por que su vida sea muy larga. Porque ningún tipo de suceso malhadado pueda poner un punto y final a acontecimientos tan interesantes como esta semana de la BCNegra.

Por Paula Cifuentes

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