
Siempre es un milagro cuando la lectura de los libros se convierte en una historia de familia. Empecé a leer Black and Blue, de Ian Rankin, en un avión entre Londres y Montreal en agosto del 2000. Volvía a casa para las vacaciones de verano. No hay nada mejor que empezarlas con seis horas de avión para leer sin interrupción. Salí del avión con el libro casi acabado. El final del día era claro y fresco en Montreal y contrastaba con el calor sofocante de la Barcelona que había dejado. Pero aún podía sentir la “grisaille” de Edimburgo, sus calles húmedas y oscuras, y sus grandes cielos atravesados por las nubes. John Rebus, el detective sombrío, seco, obstinado y de una gran humanidad de Rankin, y sus paseos por un Edimburgo canalla, me habían conquistado. Claude Mesplède en su fenomenal Dictionnaire des littératures policières le describe como “un inspector Maigret de la generación de los Rolling Stones.”
La mañana siguiente a la hora del desayuno empecé a hablar con mi padre, que justamente volvía de Edinburgh, de la lectura de Black and Blue. Por la tarde, fui de librerías a buscar más Rankin & Rebus. Por la noche mi padre se había leído gran parte de Black and Blue. La semana siguiente fue mi tío quien se hizo con el libro. Al final del verano, las conversaciones en la mesa del desayuno seguían las aventuras de Rebus paso a paso. Un año después empecé la publicación de la Serie Negra con Black and Blue de Ian Rankin. La semana que viene Rankin estará en Barcelona para recoger el V premio Pepe Carvalho. Una bonita historia de familia.
Descubrí a Kerr por azar en la librería de un aeropuerto –creo recordar que era Heathrow—. Debía de ser justo después de una de esas ferias del libro que nos hace visitar de forma religiosa algunas ciudades una vez al año. Algo en el subtítulo del libro –Berlín noir-, y la foto de una “bouche de métro” virada en un verde intenso, con la estética modernista de los años 30, hicieron que la comprara.
Seguir leyendo »Hace más de 10 años convencí a mi amigo y jefe, Oriol Castanys, para que me dejara empezar a publicar novela negra y para fundar una colección cuyo nombre es un homenaje nada disimulado a la Série noire de la editorial francesa Gallimard. La serie negra.
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