BCNegra: Crónica del 1 de febrero
Mismo escenario y distintos autores. Y uno se pregunta por qué la palabra autor se utiliza igual para un escritor que para un asesino. Autor de libros, autor de muertes.
La oscuridad de la Capilla se hace más palpable hoy, ya que por fin ha salido el sol y Barcelona se llena de turistas y paseantes que recorren las ramblas.
Carlos Zanón modera. Es otro autor multidisciplinar: poeta, periodista y escritor de novelas de éxito. Negras, como esta semana. Hoy hace de juez y parte en una mesa difícil. Ha de enfrentarse a tres espadas de la novela negra en alemán, la Kriminalroman.
Todavía no tenemos que hacer uso del aparato que nos han dado en la entrada a aquellos que tenemos la desgracia de no entender el idioma. La primera en responder a la preguntas de Carlos Zanón es Rosa Ribas, creadora de la comisaria Cornelia Weber-Tejedor. Lleva dieciocho años en Alemania y a pesar de sentirse de allí, tiene un pie todavía en España. Hablan de la crítica. Para Rosa, “la crítica española es menos directa, diferente. En Alemania si te escribe alguien es para señalarte un gazapo y luego te dirán que le ha encantado la novela. En España primero te elogian y ya al final aparece el famoso pero”.
Su última novela tiene lugar en el aeropuerto de Frankfurt, un lugar en el que trabajan más de 70000 personas. “Un mundo gigante en el que poder investigar”. “Cuando le pregunto a los españoles qué conocen de Frankfurt, la mayoría me contesta que las salchichas. Otros, la bolsa. Y otros, como mucho, el aeropuerto”.
El siguiente autor es Volker Kutscher. Desenfundamos el aparato traductor, auricular en la oreja, y apretamos el botón del volumen.
Su novela se llama “Sombras sobre Berlín” y es un thriller ambientado en esta ciudad, justo antes del ascenso al poder de los nazis. Es el comienzo de una saga protagonizada por el comisario Rath. “Un hombre con sombras, mentiroso, ambicioso, un personaje chulesco. Quería que fuera humano y normal, que de vez en cuando tuviera que ocultar sus errores. Que siempre tuviera la puerta abierta del partido Nazi”.
El último invitado es Zoran Drvenkar. Es un autor croata aunque lleva tanto tiempo viviendo en Berlín que apenas le quedan recuerdos de su país natal. Su novela se llama “sorry”. “Todo comenzó con un sueño. Tres amigos que creaban una agencia de detectives con este nombre. Y esa palabra se me quedó grabada en la mente. Mi novela tenía que llamarse así”.
Los tres están de acuerdo con que en Alemania lo más importante de la novela negra es el tratamiento psicológico de los personajes. Han de parecer reales, el lector ha de entender el porqué de que alguien mate. “Nuestras novelas, porque se sitúan en metrópolis muy grandes, suelen tener personajes solitarios, gente perdida”.
A pesar de que la mesa está a punto de terminar, curiosos y adeptos siguen entrando en la sala. Cada día hay más gente. Testigos silenciosos de lo que comentan los invitados.
Los autores hablan de cine, de series de televisión. En España apenas conocemos alguna: serie de culto que en Alemania tienen miles de seguidores.
“Muchos de los escritores más afamados del país son los guionistas de estas series. Su calidad es indudable”.
Miro a mi alrededor. Estamos rodeados de cámaras de televisión que enfocan a los escritores. Quizá esta sala no es el aeropuerto de Frankfurt, pero si alguien cometiera en este momento un crimen, sería difícil encontrar al autor.
PAULA CIFUENTES









